El problema de la mayoría de los sitios
No es que sean feos. Es que no tienen un objetivo. Cuentan quién es la empresa, listan servicios, muestran un formulario al final y esperan que alguien complete. El visitante entra, lee un poco y se va sin hacer nada.
Antes de diseñar definimos qué queremos que pase: una consulta, un turno, una llamada. Todo lo que va en el sitio existe para empujar hacia eso, y lo que no aporta se saca.